jueves, 26 de mayo de 2016

Reportaje

Maese calvo, artista universal

Vivimos en el mundo de la especialización. Te prepares para el trabajo que te prepares vas a tener que aprender a realizar labores muy concretas en situaciones muy limitadas. Cada trabajador es experto en algo pero, en realidad, no sabe desenvolverse fuera de esas barreras. Un oculista no va a saber casi nada de dermatología.

Obviamente, no todo es así. Existen algunos expertos en todo. Conocen una rama de conocimiento completa para poder trabajar de todo lo que se necesite en una profesión. Un día de oculista y otro día de dermatólogo. Al especializarte consigues realizar de manera perfecta una labor, pero te deja muy limitado a otras labores.

Aunque no esta mal la especialización, conviene saber la importancia de poder realizar más cosas. Puedes saber cortar pero si aprendes a pegar no vas a necesitar a nadie que lo haga. Para ejemplificar esto, tenemos a un artista burgalés que tanto te hacía un cuadro, que un cáliz de plata que una escultura de madera. Estamos hablando de Saturnino Domingo Calvo Vélez, más conocido como Maese Calvo.

Maese Calvo fue lo que se conoce como un artista universal. Trabajaba todo tipo de materiales tales como el hierro, el cobre, la plata o el marfil. Era un orfebre, un escultor y un pintor. Su nacimiento fue en 1895 y durante su vida realizó innumerables e incalculables trabajos artísticos. Falleció en 1972 dejando un gran vacío para la ciudad de Burgos.

Para empezar, su labor más conocida fue la de orfebre. Y su labor más conocida dentro de la orfebrería, fue la orfebrería religiosa. Esto se debe, principalmente, a que los encargos que se realizaban en aquella época eran fundamentalmente encargos de carácter religioso. Era la forma que tenían este tipo de artistas para poder comer.

Destacan dos cálices de plata y oro y de marfil y plata que se encuentran en el museo de la Catedral de Burgos. Ambos cálices destacan en cualquier detalle que hay en ellos. Si pones los ojos en cualquier punto, seguramente su belleza hará que no puedas huir del asombro. Como objetos litúrgicos también destacan copones, custodias, sagrarios, relicarios, incensarios y cruces. Objetos que se siguen usando en las celebraciones litúrgicas aún a día de hoy.

Pero no solo realizaba objetos que se usan en los ritos sino también piezas decorativas. Son de gran importancia los báculos, los pectorales, las coronas, los atriles y las jarras. Sin duda ninguna, la obra más importante es la iglesia del Nuestra Señora del Pilar. Aquí combina tanto los objetos litúrgicos como los decorativos para dar lugar a una de las parroquias más bonitas y más desconocidas de Burgos.

Su estilo influye hasta en las vidrieras. Si se acude se puede ver que Maese realizó las lámparas del techo, los confesionarios, el sagrario, el atril, la custodia, los Cristos en las paredes y, obviamente, los cálices. Todo ello desborda mucho cariño y, sobre todo, muchísima precisión en cada detalle. No sabemos si era un hombre religioso o no, cada uno sostiene una teoría. Pero seguro que su forma de ver la religión no es ni parecida a los cristianos ni a los ateos. El lo veía a un modo más artístico. 

Pero no solo destacó en obras religiosas. También destacaba en muchas obras civiles para la ciudad. Tenemos aquí placas de calles y placas conmemorativas como la que hizo a la casa Hijos de Santiago Rodríguez en 1940. Bandejas, cubiertas de libros, cofres, rejas para portones de edificios como las de Coliseo Castilla, son obras que nos dejan ver su genialidad.

Un personaje muy importante para Maese Calvo fue el Cid. Lo podemos ver en una de sus obras más conocidas, las Rodela del Cid. Se encuentran en al Arco de Santamaría junto con otra rodela similar de Fernán González. También tiene réplicas de la Tizona del Cid, además de añadir al personaje en diversos cofres y arquetas.

Una vez abandonada su faceta como orfebre, tenemos que valorar su faceta como escultor. Abandona los materiales de orfebrería para centrarse en materiales escultóricos. Normalmente, sus obras escultóricas se integran dentro de otras obras de orfebrería. Su obra más representativa en esta faceta es el Retablo de Castilla en el cual aparecen los personajes más importantes de la historia de Castilla. Se encuentra en la Diputación de Burgos desde 1971 pero la obra lleva hecha desde 1943. Posiblemente, el personaje más importante para Maese Calvo dentro de esta obra es Diego Porcelos.

Por último, otra de sus facetas es la pintura. Quizá, es la parte más desconocida de su obra por el público pero sigue siendo igual de genial. Posiblemente, por la naturaleza de sus encargos no pudo dedicarse a realizar más obras de esta disciplina a la que también quería mucho. Aún así, siguen teniendo la misma calidad que las obras de orfebrería y tienen una importancia para la ciudad bastante importante.

Porque una de las cosas que más le gusta dibujar es la ciudad de Burgos. Podemos encontrar cuadros de la Catedral de Burgos, de las Llanas, de la Subida a San Nicolás, del Rincón de España o de la Calle Miranda. Este último se encuentra en el Museo de Burgos, tal y como nos comentó Marta Cobos en la entrevista que la hemos hecho. Y lo que nos comentaba es la importancia histórica y documental que tienen este tipo de cuadros. Cuando Maese lo pintó no existía ni el Mercado Sur ni la estación de autobuses ni lo edificios adyacentes a ellos. Puedes ver una calle que parece otra calle pero que sigue siendo el mismo sitio apenas 75 años antes aproximadamente.

Otro aspecto importante en pintura son sus dibujos. Dibujos rápidos cuando empezaba su carrera que hacía a las personas con las que se encontraba. Podemos encontrar diversos autorretratos, dibujos de seres mitológicos, algún desnudo de mujer, boxeo callejero, paisajes rurales o mercados de comida. Realizó muchas de las situaciones que vivía en la época que estuvo en la cárcel. Algún dibujo de guardias civiles, soldados, los propios presos que estaban con él y escenas que el presenciaba en el penal.

El arte contemporáneo no es tan actual como nos pensamos, porque también Maese Calvo tiene unas acuarelas completamente contemporáneas. Fábricas, bosques, las agujas de la catedral son vistas con unas gamas de colores completamente irreales y deformando sus siluetas para crear mundos sacados de la ficción.

Todo esto es un resumen que no hace verdadera justicia a la vida de un artista que tiene muchísimas obras, una cantidad incontable de ellas, repartidas por el mundo. No solo realizó obras para la ciudad de Burgos sino para otras ciudades y pueblos del país como acuarelas que tiene sobre Cantabria. Incluso tiene obras internacionales como unas rejas para puerta en un hotel de París.

Y, por supuesto, esta ciudad tuvo que rendirle homenaje. Aunque no le llegó en vida, en el año 2005 tuvo lugar la exposición Maese Calvo: una vida para el arte. Obras de todo tipo se encontraban en las salas de la Catedral y del Arco de Santamaría. Y no solo las suyas porque aparte de artista fue maestro y tuvo una serie de aprendices como su hijo Rafael Calvo que también expuso obras.

Actualmente, solo Rafael Calvo continúa con la tradición familiar desde el mismo taller donde lo hacía su padre. Se encuentra en la Calle Santa Águeda donde se han creado la mayoría de las obras que ahora se admiran y aún le quedan algunos años útiles. El Ayuntamiento colocó en esa calle una placa conmemorativa señalando el lugar donde Maese tenía el taller.

Lamentablemente, nadie continuará esta labor una vez Rafael Calvo deje el taller. La orfebrería burgalesa dejará de tener un representante activo de esta familia de artistas. Artistas universales que han hecho de nuestra orfebrería, un tesoro más dentro del arte estatal. El arte digital se está imponiendo últimamente al arte convencional y eso hace que muchas labores artesanas se pierdan.

Pero no vamos a llorar nada, porque lo que ya hay ha dejado una huella histórica para siempre. Y una huella no solo inmortalizada por las obras de arte sino porque la vida de Maese Calvo fue recogida por Antonio Bouza en una biografía editada en 1999 con todas las vivencias de este artista. El libro creado con mucho cariño por su amigo personal va a servir de referente en todas las investigaciones que en un futuro se quieran hacer del artista.

Un artista del que nunca se llegará a tener conocimiento de todas las obras que hay repartidas. Por lo tanto, siempre se va a poder descubrir algo más. Tal es así, que hace escasas semanas se descubrió una talla de madera de la Virgen en un pueblo de la provincia con la firma de Maese Calvo. Esto hace ver que aún falta muchas piezas repartidas a lo ancho y largo de Europa y, posiblemente, algo al otro lado del charco.

Y eso que fue un hombre que tuvo sus más y sus menos con la situación política que le tocó vivir. Existen ciertas anécdotas sobre algún enfrentamiento con personajes ilustres del franquismo. Se lo toleraron, porque era un hombre que sabía que el pan era pan y el vino era vino y porque le tenían un gran respeto intelectual y artístico. Y eso no lo consigue cualquier persona.

Posiblemente se le pueda considerar de genio. Lo último que queda por decir es que aunque fuese un genio, él no se veía como tal y se enfrentaba a cada obra desde la humildad que el tenía. Desde la humildad vivió su vida y no se vio como nadie superior por lo que hacía. En eso radica su importancia, Maese siempre tendrá título de El hombre que fue y no se lo creyó’. El problema es que para muchos es un gran desconocido aún, pero si se animan a conocerle mejor será un hombre que les fascinará de principio a fin.

Pues este fue Maese Calvo, un hombre que dio su vida por el arte. Un hombre que dio su vida por Burgos. Un hombre que nos deja un legado de saber hacer, de trabajo, de esfuerzo y de no conformarse con saber solo una cosa, sino varias. Por lo tanto, si la especialización se hubiera dado hace años, hombres como Maese Calvo no hubieran tenido cabida y no hubiéramos tenido las obras que nos ha dejado.





Editorial

Maese Calvo, el burgalés ausente en muchos burgaleses

Para muchos burgaleses, Burgos es solamente la ciudad de la morcilla, el folclore y de la catedral. Posiblemente no para todo el mundo, pero sí para la gran mayoría de sus habitantes. Una ciudad a la que todo el mundo quiere pero mucha gente no sabe por qué.

Tenemos una ciudad con un movimiento cultural comparable a Madrid o Barcelona; mires donde mires hay un monumento, una calle, una fuente, un edificio, todos ellos característicos y representativos para cualquier turista; somos la tercera ciudad del país con más conciertos musicales y hemos sido capital de la gastronomía.

Pero esto viene de lejos. Tener muchas más cosas buenas que las que la gente conoce ha sido el pan nuestro de cada día. Hay personajes ilustres de la ciudad que no se les da todo el bombo que se debería. Hace años coincidieron en la misma época dos artistas: un músico y un orfebre. El primero, seguro que os suena más: Antonio José. El segundo, quizás un poco menos: Maese Calvo.

Sin quietarle mérito al primero ni añadírselo al segundo hay que decir que en fama y meritocracia parece que Antonio José se robó un hueco más grande en los corazones burgaleses. Un hueco merecido por el que no vamos a quejarnos. Por lo que sí que vamos a quejarnos es por el pequeño rincón que tiene Maese Calvo, desconocido para muchos y querido por pocos.

Orfebre de muchos tipos de materiales, pintor y escultor. Son todos los títulos que podían ponerse a Maese Calvo. En aquella época supieron valorar su trabajo, pero preguntemos a los niños o a los adolescentes burgaleses. Posiblemente ni el 10 por ciento conozcan quién es. En cambio, Antonio José es nombrado en las clases de música de todos los colegios. ¿Por qué no se les habla de Maese Calvo en las clases de plástica?

Todo el mundo conoce las dos rodelas del Cid que se encuentran en el Arco de Santamaría, pero no conocen a su autor. Todo el mundo conoce el Retablo de Castilla de la Diputación de Burgos pero no conocen a su autor. Nosotros mismos, conocíamos esas obras pero no la importancia que tuvo su autor hasta que nos lo han contado. Y para ello hemos tenido que buscar mucho, no nos ha venido solo.

Y es algo de lo que no nos sentimos orgullosos. ¿Cuántos personajes ilustres que han hecho muchas cosas por Burgos son desconocidos por todos? De vez en cuando se organiza una exposición sobre ellos para que el Ayuntamiento se quede con la conciencia tranquila pero no es suficiente.

Maese Calvo tuvo su exposición hace 10 años, pero ya no se ha vuelto a hablar de él. Es un error dejar olvidados a estos personajes en un cajón hasta que cada 20 años un concejal decida abrirle. Creo que estas personas deberían estar vivos en el espíritu de la ciudad y no ausentes. 


Si tanto amamos la Catedral, vamos a aprender sobre ella, sobre quiénes la han convertido en lo que es y no en meras piedras. Si tanto amamos las morcillas, vamos a aprender de las personas que la cocinan. Si tanto amamos el folclore, vamos a conocer a las personas que lo hacen posible día a día. 

Articulo

Buscando al Maese Calvo digital
El arte está avanzando a pasos gigantescos. Tan gigantescos que las últimas tendencias abandonan las artes plásticas convencionales por artes más digitales. Artistas como Rufo Criado se suman al uso exclusivo del ordenador para crear su arte. Aquí es donde aparece la disyuntiva en la opinión e la gente. ¿Es esto correcto?
Maese Calvo, artista convencional dominó todas las técnicas manuales de orfebrería posibles. Era un hombre universal. Usaba sus manos para crear obras de arte con cualquier materia prima que se encontraba. Ya fuese en dibujo, en escultura o en la propia orfebrería fue un genio con mayúsculas.
Pero con el paso de los años se está perdiendo el oficio de artesano. Tal es esto, que la gente de Alfabur ya no sabe que hacer para tener un relevo generacional. Parece que el Siglo XXI está acabando con estos oficios para dar paso a la revolución digital.
Pero crear arte digital tampoco es moco de pavo. Puede parecer que con saber usar un programa de ordenador ya sabemos hacer arte, pero tampoco es así. Los artistas digitales deben ser como Maese Calvo. Por mucho que le des a la tecla de un ordenador, la base cultural que tiene que tener ese artista, es imprescindible.
La creación, la originalidad y la profesionalidad dentro este mundo, las cosas que abandera Maese Calvo, tienen que estar en la base de todo proceso creativo. Puedes manejar a la perfección un programa pero conocer el arte anterior, los artistas, las vertientes es un trabajo por el que hay que pasar.
Es decir, puede que se esté perdiendo el arte artesanal propiamente dicho, pero lo que hay que mantener es la esencia, el modo de trabajar y la filosofía. Es decir, el cariño que un artista como Maese Calvo daba a un cáliz, es exactamente lo mismo que un diseñador de cálices por impresoras 3D.

Resumiendo, aunque estaría bien que Alfabur tuviese un relevo que mantuviese el oficio de artesano, igual lo que hay que buscar en preservar es la forma de trabajar y el cariño puesto en cada pieza creada.

Entrevista

Hoy en día es muy difícil encontrar un aprendizaje tan universal como el de Maese Calvo
Marta Cobos, directora del Museo de Burgos
P: ¿Qué importancia artística tuvo Maese Calvo en Burgos?
R: Burgos, desde las épocas medievales, siempre contó con escuelas de artesanos: (orfebres, ceramistas, de cuero, de la decoración, de pintura) que montaron la que conocemos como la escuela castellana, la escuela burgalesa que brilló con luz propia, sobre todo en los siglos XV y XVI. Dentro de estas tradiciones artesanas que se desarrollan en Burgos, desde el siglo XV brilla en la escuela castellana, la orfebrería. Todos los ornamentos litúrgicos en oro y plata se deben fundamentalmente a talleres burgaleses.
Maese Calvo supone el final de una larga tradición de artesanos. Representa en la primera mitad del siglo XX lo que ha sido Burgos a nivel de artesanía, de creación, y desgraciadamente para mi gusto, es el final de una época.
P: ¿Por qué se acabó?
R: La artesanía, entendida como una labor de taller, de precisión, de labor manual, en el siglo XX no tiene cabida, hemos pasado a la industrialización, a las cosas seriadas, a que prime más el precio a pesar de la calidad, a enmascarar las materias primas
La mentalidad de Maese Calvo es más una herencia de las mentalidades de los trabajadores artesanos que trabajan manualmente los materiales, diferentes a los que se trabajan en la actualidad. En la actualidad no tienes estos artesanos. Se hace un diseño en el ordenador y ya no te digo nada las impresoras 3D. Para mí es el fin de un concepto de un tipo de trabajo manual.
P: Maese Calvo dominaba muchos tipos diferentes de materiales, ¿no?
R: Sí, sí, todos. Maese Calvo es una especie de hombre casi universal, en este sentido de orfebre. Trabaja el cuero, madera, metales preciosos y no preciosos, el bronce y mucha variedad  tipográfica. Le tienes tanto en ornamentos litúrgicos, en ornamentos eclesiásticos, en ornamentos civiles e institucionales. Tiene muchísimas cosas es un hombre universal. Es el último de una tradición. Tenía conocimientos universales, entendía de acuarela, de dibujo, de repujado Hoy en día es muy difícil encontrar este aprendizaje tan universal.
P: En el Museo de Burgos, ¿qué tenéis de Maese Calvo?
R: Pues desgraciadamente tenemos muy poquita cosa. Sobre todo no le tenemos representado en la faceta que más le señala, que es la orfebrería, que es la que nos gustaría muchísimo tener. O la de herrería, tiene unos trabajos magníficos en forja. Nosotros tenemos una acuarela, que queremos muchísimo, dedicada al Museo de Burgos y su entonces director Basilio Osaba, es una vista de lo que era la Calle Miranda, lo que era la fachada del Museo de Burgos antes de que su reestructuración y de la futura calle Miranda. Para nosotros supone un documento histórico fundamental porque nos sirve para documentar cómo era esta calle.
Tenemos otra acuarela más abstracta, un paisaje. Además, lo que tenemos y que estamos encantadísimos con ello, es el retrato que le hizo Ignacio del Río, y que me parece un retrato fabuloso, que donó al Museo y se expuso con motivo del centenario de su nacimiento en la exposición permanente.
P: Sobre esa exposición de Maese Calvo en la Catedral y en el Arco de Santa María: Maese Calvo: una vida para el arte. ¿Qué supuso esa exposición conmemorando el centenario de su nacimiento?
R: A mí me parece que hay que rendir tributo a la gente que de una forma u otra, durante distintas épocas, han contribuido a realizar la imagen de Burgos, han contribuido a su evolución artística y cultural desde distintos ámbitos y distintos trabajos. En ese sentido, me parece que Maese Calvo ocupa un lugar  preponderante en la primera mitad del siglo XX, fundamentalmente en enseñanza porque tenemos a sus alumnos, sus enseñanzas no se pierden con él; otra cosa es que la sociedad actual haya dejado, de momento, estas actividades artesanales manuales.            
Maese Calvo nos dejó un legado importante de trabajo bien hecho, trabajo bien pensado, de originalidad, de creación. Ha dejado un legado en sus hijos, en sus alumnos en ese sentido me parece un personaje fundamental, de aquí al futuro, si queremos explicar qué le pasó a Burgos en una determinada época, cómo fue el devenir  de los ciudadanos de Burgos en una determinada época. Indiscutiblemente la figura de Maese Calvo está ahí y explica una serie de movimientos culturales que hubo en un momento en Burgos.
P: Vivió en una época bastante complicada para ser artista y para poder demostrar su arte.
R: Se le dio bien. Muchos artistas pasan por turbulencias y eso, igual a veces, les hace más fuertes. Los artistas para sobrevivir de su arte y para sobrevivir de su trabajo en este mundo tienen que ser duros, tienen que ser muy fuertes.
El tener muchas vivencias, el haber vivido muchas situaciones, igual enriquece tu vida. Yo no digo que sea bueno que nadie pase por la cárcel, ni pase una guerra, pero a todo el mundo nos toca tener determinadas vivencias, en determinadas épocas, nos tocan determinadas situaciones históricas, las sobrevivimos, nos enriquecen, nos hacen ser más fuertes, y a mí en ese sentido me parece que Maese Calvo supo perfectamente cuáles eran sus intereses artísticos, y siguió su vida. Tiene unos dibujos y unos bocetos en la cárcel bien bonitos, no digo que sea bueno estar en la cárcel, pero todo nos enriquece y nos hace salir hacia delante.
P: ¿Qué consejo, qué vivencia o qué forma de pensar podría sacar la gente joven de la personalidad de Maese Calvo?
Marta: A mi parece que Maese Calvo nos da un ejemplo de profesionalidad, de un trabajo bien hecho, de trabajo bien pensado y bien ejecutado, de seriedad, en cuanto a los planteamientos artísticos de utilizar materiales y técnicas absolutamente artesanas, de no engañar. Es una persona que todo lo hace manualmente, con un proceso de calidad, con una selección.

Me parece que la mejor enseñanza es el trabajo bien hecho. No hay más que analizar sus piezas, cómo están terminadas, cómo están rematadas, cómo están ejecutadas para ver el amor, para ver la creatividad, y para ver, como te digo, el trabajo bien hecho.