jueves, 26 de mayo de 2016

Editorial

Maese Calvo, el burgalés ausente en muchos burgaleses

Para muchos burgaleses, Burgos es solamente la ciudad de la morcilla, el folclore y de la catedral. Posiblemente no para todo el mundo, pero sí para la gran mayoría de sus habitantes. Una ciudad a la que todo el mundo quiere pero mucha gente no sabe por qué.

Tenemos una ciudad con un movimiento cultural comparable a Madrid o Barcelona; mires donde mires hay un monumento, una calle, una fuente, un edificio, todos ellos característicos y representativos para cualquier turista; somos la tercera ciudad del país con más conciertos musicales y hemos sido capital de la gastronomía.

Pero esto viene de lejos. Tener muchas más cosas buenas que las que la gente conoce ha sido el pan nuestro de cada día. Hay personajes ilustres de la ciudad que no se les da todo el bombo que se debería. Hace años coincidieron en la misma época dos artistas: un músico y un orfebre. El primero, seguro que os suena más: Antonio José. El segundo, quizás un poco menos: Maese Calvo.

Sin quietarle mérito al primero ni añadírselo al segundo hay que decir que en fama y meritocracia parece que Antonio José se robó un hueco más grande en los corazones burgaleses. Un hueco merecido por el que no vamos a quejarnos. Por lo que sí que vamos a quejarnos es por el pequeño rincón que tiene Maese Calvo, desconocido para muchos y querido por pocos.

Orfebre de muchos tipos de materiales, pintor y escultor. Son todos los títulos que podían ponerse a Maese Calvo. En aquella época supieron valorar su trabajo, pero preguntemos a los niños o a los adolescentes burgaleses. Posiblemente ni el 10 por ciento conozcan quién es. En cambio, Antonio José es nombrado en las clases de música de todos los colegios. ¿Por qué no se les habla de Maese Calvo en las clases de plástica?

Todo el mundo conoce las dos rodelas del Cid que se encuentran en el Arco de Santamaría, pero no conocen a su autor. Todo el mundo conoce el Retablo de Castilla de la Diputación de Burgos pero no conocen a su autor. Nosotros mismos, conocíamos esas obras pero no la importancia que tuvo su autor hasta que nos lo han contado. Y para ello hemos tenido que buscar mucho, no nos ha venido solo.

Y es algo de lo que no nos sentimos orgullosos. ¿Cuántos personajes ilustres que han hecho muchas cosas por Burgos son desconocidos por todos? De vez en cuando se organiza una exposición sobre ellos para que el Ayuntamiento se quede con la conciencia tranquila pero no es suficiente.

Maese Calvo tuvo su exposición hace 10 años, pero ya no se ha vuelto a hablar de él. Es un error dejar olvidados a estos personajes en un cajón hasta que cada 20 años un concejal decida abrirle. Creo que estas personas deberían estar vivos en el espíritu de la ciudad y no ausentes. 


Si tanto amamos la Catedral, vamos a aprender sobre ella, sobre quiénes la han convertido en lo que es y no en meras piedras. Si tanto amamos las morcillas, vamos a aprender de las personas que la cocinan. Si tanto amamos el folclore, vamos a conocer a las personas que lo hacen posible día a día. 

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