Maese Calvo, el burgalés ausente en muchos burgaleses
Para muchos burgaleses, Burgos es solamente
la ciudad de la morcilla, el folclore y de la catedral. Posiblemente no para
todo el mundo, pero sí
para la gran mayoría de sus habitantes. Una ciudad a la que todo el mundo quiere pero
mucha gente no sabe por qué.
Tenemos una ciudad con un movimiento
cultural comparable a Madrid o Barcelona; mires donde mires hay un monumento,
una calle, una fuente, un edificio, todos ellos característicos y representativos para cualquier
turista; somos la tercera ciudad del país con más
conciertos musicales y hemos sido capital de la gastronomía.
Pero esto viene de lejos. Tener muchas más cosas buenas que las que la gente
conoce ha sido el pan nuestro de cada día. Hay personajes ilustres de la ciudad que no se les da todo el
bombo que se debería. Hace años coincidieron en la misma época dos artistas: un músico y un orfebre. El primero, seguro que
os suena más: Antonio José. El segundo, quizás un poco menos: Maese Calvo.
Sin quietarle mérito al primero ni añadírselo al segundo hay que decir que en
fama y meritocracia parece que Antonio José se robó un hueco más grande en los corazones burgaleses. Un hueco merecido por el que
no vamos a quejarnos. Por lo que sí
que vamos a quejarnos es por el pequeño rincón que tiene Maese Calvo, desconocido para muchos y querido por
pocos.
Orfebre de muchos tipos de materiales,
pintor y escultor. Son todos los títulos
que podían ponerse a Maese
Calvo. En aquella época supieron
valorar su trabajo, pero preguntemos a los niños o a los adolescentes burgaleses. Posiblemente ni el 10 por
ciento conozcan quién es. En cambio,
Antonio José es nombrado en las clases de música de todos los colegios. ¿Por qué no se les habla de Maese Calvo en las clases de plástica?
Todo el mundo conoce las dos rodelas del Cid
que se encuentran en el Arco de Santamaría, pero no conocen a su autor. Todo el mundo conoce el Retablo de
Castilla de la Diputación
de Burgos pero no conocen a su autor. Nosotros mismos, conocíamos esas obras pero no la importancia
que tuvo su autor hasta que nos lo han contado. Y para ello hemos tenido que
buscar mucho, no nos ha venido solo.
Y es algo de lo que no nos sentimos
orgullosos. ¿Cuántos personajes ilustres que han hecho
muchas cosas por Burgos son desconocidos por todos? De vez en cuando se
organiza una exposición
sobre ellos para que el Ayuntamiento se quede con la conciencia tranquila pero
no es suficiente.
Maese Calvo tuvo su exposición hace 10 años, pero ya no se ha vuelto a hablar de él. Es un error dejar olvidados a estos personajes en un cajón hasta que cada 20 años un concejal decida abrirle. Creo que
estas personas deberían
estar vivos en el espíritu
de la ciudad y no ausentes.
Si tanto amamos la Catedral, vamos a
aprender sobre ella, sobre quiénes
la han convertido en lo que es y no en meras piedras. Si tanto amamos las
morcillas, vamos a aprender de las personas que la cocinan. Si tanto amamos el
folclore, vamos a conocer a las personas que lo hacen posible día a día.
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