jueves, 26 de mayo de 2016

Entrevista

Hoy en día es muy difícil encontrar un aprendizaje tan universal como el de Maese Calvo
Marta Cobos, directora del Museo de Burgos
P: ¿Qué importancia artística tuvo Maese Calvo en Burgos?
R: Burgos, desde las épocas medievales, siempre contó con escuelas de artesanos: (orfebres, ceramistas, de cuero, de la decoración, de pintura) que montaron la que conocemos como la escuela castellana, la escuela burgalesa que brilló con luz propia, sobre todo en los siglos XV y XVI. Dentro de estas tradiciones artesanas que se desarrollan en Burgos, desde el siglo XV brilla en la escuela castellana, la orfebrería. Todos los ornamentos litúrgicos en oro y plata se deben fundamentalmente a talleres burgaleses.
Maese Calvo supone el final de una larga tradición de artesanos. Representa en la primera mitad del siglo XX lo que ha sido Burgos a nivel de artesanía, de creación, y desgraciadamente para mi gusto, es el final de una época.
P: ¿Por qué se acabó?
R: La artesanía, entendida como una labor de taller, de precisión, de labor manual, en el siglo XX no tiene cabida, hemos pasado a la industrialización, a las cosas seriadas, a que prime más el precio a pesar de la calidad, a enmascarar las materias primas
La mentalidad de Maese Calvo es más una herencia de las mentalidades de los trabajadores artesanos que trabajan manualmente los materiales, diferentes a los que se trabajan en la actualidad. En la actualidad no tienes estos artesanos. Se hace un diseño en el ordenador y ya no te digo nada las impresoras 3D. Para mí es el fin de un concepto de un tipo de trabajo manual.
P: Maese Calvo dominaba muchos tipos diferentes de materiales, ¿no?
R: Sí, sí, todos. Maese Calvo es una especie de hombre casi universal, en este sentido de orfebre. Trabaja el cuero, madera, metales preciosos y no preciosos, el bronce y mucha variedad  tipográfica. Le tienes tanto en ornamentos litúrgicos, en ornamentos eclesiásticos, en ornamentos civiles e institucionales. Tiene muchísimas cosas es un hombre universal. Es el último de una tradición. Tenía conocimientos universales, entendía de acuarela, de dibujo, de repujado Hoy en día es muy difícil encontrar este aprendizaje tan universal.
P: En el Museo de Burgos, ¿qué tenéis de Maese Calvo?
R: Pues desgraciadamente tenemos muy poquita cosa. Sobre todo no le tenemos representado en la faceta que más le señala, que es la orfebrería, que es la que nos gustaría muchísimo tener. O la de herrería, tiene unos trabajos magníficos en forja. Nosotros tenemos una acuarela, que queremos muchísimo, dedicada al Museo de Burgos y su entonces director Basilio Osaba, es una vista de lo que era la Calle Miranda, lo que era la fachada del Museo de Burgos antes de que su reestructuración y de la futura calle Miranda. Para nosotros supone un documento histórico fundamental porque nos sirve para documentar cómo era esta calle.
Tenemos otra acuarela más abstracta, un paisaje. Además, lo que tenemos y que estamos encantadísimos con ello, es el retrato que le hizo Ignacio del Río, y que me parece un retrato fabuloso, que donó al Museo y se expuso con motivo del centenario de su nacimiento en la exposición permanente.
P: Sobre esa exposición de Maese Calvo en la Catedral y en el Arco de Santa María: Maese Calvo: una vida para el arte. ¿Qué supuso esa exposición conmemorando el centenario de su nacimiento?
R: A mí me parece que hay que rendir tributo a la gente que de una forma u otra, durante distintas épocas, han contribuido a realizar la imagen de Burgos, han contribuido a su evolución artística y cultural desde distintos ámbitos y distintos trabajos. En ese sentido, me parece que Maese Calvo ocupa un lugar  preponderante en la primera mitad del siglo XX, fundamentalmente en enseñanza porque tenemos a sus alumnos, sus enseñanzas no se pierden con él; otra cosa es que la sociedad actual haya dejado, de momento, estas actividades artesanales manuales.            
Maese Calvo nos dejó un legado importante de trabajo bien hecho, trabajo bien pensado, de originalidad, de creación. Ha dejado un legado en sus hijos, en sus alumnos en ese sentido me parece un personaje fundamental, de aquí al futuro, si queremos explicar qué le pasó a Burgos en una determinada época, cómo fue el devenir  de los ciudadanos de Burgos en una determinada época. Indiscutiblemente la figura de Maese Calvo está ahí y explica una serie de movimientos culturales que hubo en un momento en Burgos.
P: Vivió en una época bastante complicada para ser artista y para poder demostrar su arte.
R: Se le dio bien. Muchos artistas pasan por turbulencias y eso, igual a veces, les hace más fuertes. Los artistas para sobrevivir de su arte y para sobrevivir de su trabajo en este mundo tienen que ser duros, tienen que ser muy fuertes.
El tener muchas vivencias, el haber vivido muchas situaciones, igual enriquece tu vida. Yo no digo que sea bueno que nadie pase por la cárcel, ni pase una guerra, pero a todo el mundo nos toca tener determinadas vivencias, en determinadas épocas, nos tocan determinadas situaciones históricas, las sobrevivimos, nos enriquecen, nos hacen ser más fuertes, y a mí en ese sentido me parece que Maese Calvo supo perfectamente cuáles eran sus intereses artísticos, y siguió su vida. Tiene unos dibujos y unos bocetos en la cárcel bien bonitos, no digo que sea bueno estar en la cárcel, pero todo nos enriquece y nos hace salir hacia delante.
P: ¿Qué consejo, qué vivencia o qué forma de pensar podría sacar la gente joven de la personalidad de Maese Calvo?
Marta: A mi parece que Maese Calvo nos da un ejemplo de profesionalidad, de un trabajo bien hecho, de trabajo bien pensado y bien ejecutado, de seriedad, en cuanto a los planteamientos artísticos de utilizar materiales y técnicas absolutamente artesanas, de no engañar. Es una persona que todo lo hace manualmente, con un proceso de calidad, con una selección.

Me parece que la mejor enseñanza es el trabajo bien hecho. No hay más que analizar sus piezas, cómo están terminadas, cómo están rematadas, cómo están ejecutadas para ver el amor, para ver la creatividad, y para ver, como te digo, el trabajo bien hecho.

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