Maese calvo,
artista universal
Vivimos en el mundo de la especialización. Te
prepares para el trabajo que te prepares vas a tener que aprender a realizar
labores muy concretas en situaciones muy limitadas. Cada trabajador es experto
en algo pero, en realidad, no sabe desenvolverse fuera de esas barreras. Un
oculista no va a saber casi nada de dermatología.
Obviamente, no todo es así. Existen
algunos expertos en todo. Conocen una rama de conocimiento completa para poder
trabajar de todo lo que se necesite en una profesión. Un día de oculista y otro día de dermatólogo. Al
especializarte consigues realizar de manera perfecta una labor, pero te deja
muy limitado a otras labores.
Aunque no esta mal la especialización, conviene
saber la importancia de poder realizar más cosas.
Puedes saber cortar pero si aprendes a pegar no vas a necesitar a nadie que lo
haga. Para ejemplificar esto, tenemos a un artista burgalés que tanto te hacía un cuadro, que un cáliz de plata que una escultura de madera. Estamos hablando de
Saturnino Domingo Calvo Vélez, más conocido
como Maese Calvo.
Maese Calvo fue lo que se conoce como un artista universal.
Trabajaba todo tipo de materiales tales como el hierro, el cobre, la plata o el
marfil. Era un orfebre, un escultor y un pintor. Su nacimiento fue en 1895 y
durante su vida realizó innumerables e incalculables trabajos
artísticos. Falleció en 1972 dejando un gran vacío para la ciudad de Burgos.
Para empezar, su labor más conocida
fue la de orfebre. Y su labor más conocida dentro de la orfebrería, fue la orfebrería religiosa. Esto se debe,
principalmente, a que los encargos que se realizaban en aquella época eran fundamentalmente encargos de carácter religioso. Era la forma que tenían este tipo
de artistas para poder comer.
Destacan dos cálices de plata y oro y de marfil y plata
que se encuentran en el museo de la Catedral de Burgos. Ambos cálices destacan en cualquier detalle que hay en ellos. Si pones los
ojos en cualquier punto, seguramente su belleza hará que no
puedas huir del asombro. Como objetos litúrgicos también destacan copones, custodias, sagrarios, relicarios, incensarios
y cruces. Objetos que se siguen usando en las celebraciones litúrgicas aún a día de hoy.
Pero no solo realizaba objetos que se usan en los ritos sino también piezas decorativas. Son de gran importancia los báculos, los pectorales, las coronas, los atriles y las jarras. Sin
duda ninguna, la obra más importante es la iglesia del Nuestra Señora del Pilar. Aquí combina tanto los objetos litúrgicos como los decorativos para dar lugar a una de las parroquias
más bonitas y más desconocidas de Burgos.
Su estilo influye hasta en las vidrieras. Si se acude se puede ver
que Maese realizó
las lámparas del techo, los confesionarios, el
sagrario, el atril, la custodia, los Cristos en las paredes y, obviamente, los
cálices. Todo ello desborda mucho cariño y, sobre
todo, muchísima precisión en cada detalle. No sabemos si era un
hombre religioso o no, cada uno sostiene una teoría. Pero
seguro que su forma de ver la religión no es ni parecida a los cristianos ni a
los ateos. El lo veía a un modo más artístico.
Pero no solo destacó en obras religiosas. También destacaba en muchas obras civiles para la ciudad. Tenemos aquí placas de calles y placas conmemorativas como la que hizo a la
casa Hijos de Santiago Rodríguez en 1940. Bandejas, cubiertas de
libros, cofres, rejas para portones de edificios como las de Coliseo Castilla,
son obras que nos dejan ver su genialidad.
Un personaje muy importante para Maese Calvo fue el Cid. Lo
podemos ver en una de sus obras más conocidas, las Rodela del Cid. Se
encuentran en al Arco de Santamaría junto con otra rodela similar de Fernán González. También tiene réplicas de la
Tizona del Cid, además de añadir al
personaje en diversos cofres y arquetas.
Una vez abandonada su faceta como orfebre, tenemos que valorar su
faceta como escultor. Abandona los materiales de orfebrería para centrarse en materiales escultóricos.
Normalmente, sus obras escultóricas se integran dentro de otras obras
de orfebrería. Su obra más representativa en esta faceta es el
Retablo de Castilla en el cual aparecen los personajes más importantes de la historia de Castilla. Se encuentra en la
Diputación de Burgos desde 1971 pero la obra lleva hecha desde 1943. Posiblemente,
el personaje más importante para Maese Calvo dentro de esta obra es Diego
Porcelos.
Por último, otra de sus facetas es la pintura. Quizá, es la parte más desconocida de su obra por el público pero sigue siendo igual de genial. Posiblemente, por la
naturaleza de sus encargos no pudo dedicarse a realizar más obras de esta disciplina a la que también quería mucho. Aún así, siguen
teniendo la misma calidad que las obras de orfebrería y tienen
una importancia para la ciudad bastante importante.
Porque una de las cosas que más le gusta
dibujar es la ciudad de Burgos. Podemos encontrar cuadros de la Catedral de
Burgos, de las Llanas, de la Subida a San Nicolás, del Rincón de España o de la Calle Miranda. Este último se encuentra en el Museo de Burgos, tal y como nos comentó Marta Cobos en la entrevista que la hemos hecho. Y lo que nos
comentaba es la importancia histórica y documental que tienen este tipo de
cuadros. Cuando Maese lo pintó no existía ni el
Mercado Sur ni la estación de autobuses ni lo edificios adyacentes
a ellos. Puedes ver una calle que parece otra calle pero que sigue siendo el
mismo sitio apenas 75 años antes aproximadamente.
Otro aspecto importante en pintura son sus dibujos. Dibujos rápidos cuando empezaba su carrera que hacía a las
personas con las que se encontraba. Podemos encontrar diversos autorretratos,
dibujos de seres mitológicos, algún desnudo de
mujer, boxeo callejero, paisajes rurales o mercados de comida. Realizó muchas de las situaciones que vivía en la época que estuvo en la cárcel. Algún dibujo de
guardias civiles, soldados, los propios presos que estaban con él y escenas que el presenciaba en el penal.
El arte contemporáneo no es tan actual como nos pensamos,
porque también Maese Calvo tiene unas acuarelas completamente contemporáneas. Fábricas, bosques, las agujas de la
catedral son vistas con unas gamas de colores completamente irreales y
deformando sus siluetas para crear mundos sacados de la ficción.
Todo esto es un resumen que no hace verdadera justicia a la vida
de un artista que tiene muchísimas obras, una cantidad incontable de
ellas, repartidas por el mundo. No solo realizó obras para
la ciudad de Burgos sino para otras ciudades y pueblos del país como acuarelas que tiene sobre Cantabria. Incluso tiene obras
internacionales como unas rejas para puerta en un hotel de París.
Y, por supuesto, esta ciudad tuvo que rendirle homenaje. Aunque no
le llegó en vida, en el año 2005 tuvo lugar la exposición ‘Maese Calvo: una vida para el arte’. Obras de
todo tipo se encontraban en las salas de la Catedral y del Arco de Santamaría. Y no solo las suyas porque aparte de artista fue maestro y tuvo
una serie de aprendices como su hijo Rafael Calvo que también expuso obras.
Actualmente, solo Rafael Calvo continúa con la
tradición familiar desde el mismo taller donde lo hacía su padre. Se encuentra en la Calle Santa Águeda donde se han creado la mayoría de las
obras que ahora se admiran y aún le quedan algunos años útiles. El Ayuntamiento colocó en esa
calle una placa conmemorativa señalando el lugar donde Maese tenía el taller.
Lamentablemente, nadie continuará esta labor
una vez Rafael Calvo deje el taller. La orfebrería burgalesa
dejará de tener un representante activo de esta familia de artistas.
Artistas universales que han hecho de nuestra orfebrería, un tesoro más dentro del arte estatal. El arte
digital se está
imponiendo últimamente
al arte convencional y eso hace que muchas labores artesanas se pierdan.
Pero no vamos a llorar nada, porque lo que ya hay ha dejado una
huella histórica para siempre. Y una huella no solo inmortalizada por las
obras de arte sino porque la vida de Maese Calvo fue recogida por Antonio Bouza
en una biografía editada en 1999 con todas las vivencias de este artista. El
libro creado con mucho cariño por su amigo personal va a servir de
referente en todas las investigaciones que en un futuro se quieran hacer del
artista.
Un artista del que nunca se llegará a tener
conocimiento de todas las obras que hay repartidas. Por lo tanto, siempre se va
a poder descubrir algo más. Tal es así, que hace
escasas semanas se descubrió una talla de madera de la Virgen en un
pueblo de la provincia con la firma de Maese Calvo. Esto hace ver que aún falta muchas piezas repartidas a lo ancho y largo de Europa y,
posiblemente, algo al otro lado del charco.
Y eso que fue un hombre que tuvo sus más y sus
menos con la situación política que le
tocó vivir. Existen ciertas anécdotas sobre
algún enfrentamiento con personajes ilustres del franquismo. Se lo
toleraron, porque era un hombre que sabía que el pan
era pan y el vino era vino y porque le tenían un gran
respeto intelectual y artístico. Y eso no lo consigue cualquier
persona.
Posiblemente se le pueda considerar de genio. Lo último que queda por decir es que aunque fuese un genio, él no se veía como tal y se enfrentaba a cada obra
desde la humildad que el tenía. Desde la humildad vivió su vida y no se vio como nadie superior por lo que hacía. En eso radica su importancia, Maese siempre tendrá título de ‘El hombre que fue y no se lo creyó’. El problema es que para muchos es un gran desconocido aún, pero si se animan a conocerle mejor será un hombre que les fascinará de
principio a fin.
Pues este fue Maese Calvo, un hombre que dio su vida por el arte.
Un hombre que dio su vida por Burgos. Un hombre que nos deja un legado de saber
hacer, de trabajo, de esfuerzo y de no conformarse con saber solo una cosa,
sino varias. Por lo tanto, si la especialización se hubiera
dado hace años, hombres como Maese Calvo no hubieran tenido cabida y no hubiéramos tenido las obras que nos ha dejado.